07 agosto 2006

Cuándo se hará justicia para Jaime Ayala

Veintidós años han pasado y aún no se hace justicia por la desaparición forzada de mi padre Jaime Ayala Sulca a manos de agentes de la Marina de Guerra, que durante los años de la violencia interna tenían bajo su control las provincias de Huanta y La Mar, en el departamento de Ayacucho.

Fue justamente el Jefe del Destacamento de Infantería de la Marina de Huanta, el capitán Álvaro Artaza Adrianzén, conocido como Comandante "Camión", quien ordenó la tortura y posterior desaparición de mi padre aquel 02 de agosto de 1984, cuando yo apenas tenía cuatro meses de nacido.

Este lamentable suceso ocurrió porque Jaime Ayala, quien era periodista, había sacado a la luz, en diversas ocasiones, los abusos que cometían los marinos contra la población ayacuchana.

Estas denuncias las difundía a través de su programa radial en Radio Huanta 2000 y el diario capitalino La República, por lo que algunos marinos como Artaza Adrianzén ya lo tenían en la mira.

Fue por ello que durante la madrugada del 2 de agosto, presuntos agentes de la Policía de Investigaciones irrumpieron violentamente al hogar de mi abuela Julia Sulca, a quien la amenazaron con un arma de fuego, mientras a mi tío Eduardo Ayala lo golpearon salvajemente dejándolo semiinconsciente.

Horas después, al promediar las ocho de la mañana, mi padre se enteró de lo ocurrido, por lo que acudió a las instalaciones de la Policía de Investigaciones de Huanta, para interponer una denuncia por lo sucedido. Sin embargo, las autoridades de dicha dependencia se negaron a recibirla.

Ante ello, Jaime acudió al cuartel de la Marina, situado en el estadio de Huanta, para formular su reclamo. En el trayecto se encontró con Carlos Paz Villantoy, administrador de Radio Huanta 2000, quien le acompañó hasta la base de la Marina.

Además de Villantoy, fueron varias las personas que vieron ingresar a mi padre a dicha base durante aquella mañana, pero nadie lo vio salir.

Según testimonios de personas que también estuvieron detenidos y torturados en esa base, así como algunos ex efectivos de la Marina, mi padre fue torturado y golpeado salvajemente por los agentes. Incluso el mismo Artaza Adrianzén dirigió y presenció la tortura a Ayala.

Él fue quien dio la orden de desaparecer a mi padre, debido a que algunas autoridades castrenses le habían ordenado que lo liberase, porque la noticia de su detención ya era de conocimiento público y hasta el mismo fiscal de la Nación, Dr. Alvaro Rey de Castro, había anunciado que viajaría a Huanta para verificar la denuncia que había presentado mi madre con mis demás familiares. Pese a ello, a Jaime Ayala jamás se le volvió a ver.

Incluso, el caso de la desaparición de mi padre, fue investigado y denunciado por la Comisión de la Verdad y Reconciliación junto con un centenar de casos de desaparecidos. De aquella investigación se desprende el siguiente párrafo:

"La Comisión de la Verdad y Reconciliación ha logrado determinar que el periodista Jaime Boris Ayala Sulca fue víctima de desaparición forzada, tortura, tratos crueles, inhumanos o degradantes y ejecución arbitraria por parte de integrantes de la Marina de Guerra, en el cuartel ubicado en el Estadio Municipal de Huanta en agosto de 1984. La CVR considera que estos hechos se enmarcan en un contexto generalizado de desapariciones forzada, torturas y ejecuciones arbitrarias existente en esa época en la provincia de Huanta en el departamento de Ayacucho".

Es por ello que junto con mi madre Rosa Luz Pallqui de Ayala exigimos conocer la verdad de lo sucedido con mi padre y una sanción ejemplar a los responsables de este execrable crimen. Yo elegí ser periodista no sólo para rendir un homenaje a mi padre sino también para descubrir lo que pasó con él.

*Artículo escrito por Jassal Boris Ayala Pallqui. Publicado el 2 de agosto de 2006, en www.adehrperu.org

Ver el Caso Jaime Ayala, según la investigación de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR)

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